nantial sagrado que nunca debe ofrecer
abasto d'una chanza, este fué olvido en
ducir de tan inocente causa consecuen¬
tivamente á læ Relijion tienen por prue¬
ba los principios que sienta en las de¬
más partes de su obra, y mejor aun
sus costumbres y su jamás desmentida
conducta.
Asi que apareció este libro, los ted¬
logos y los frayles tocaron á arrebato
contra su autor, Habia ridiculizado
las varias swptilidades escoldsticas , la
ignorancia del claustro y el orgullo de
los Doctores y Recoletos: no pudo por
consecuencia dejar de atraerle su oje¬
riza. Movieron tal alboroto que Eras¬
mo tuvo que defender su fama. Ya no
se habla de lo que dijo para justificar¬
se, porgue se ha olvidado lo que se di¬
jo para inculparle. La obra Na queda¬
do; su leyenda deleyta y deleytard