vidar los deberes que les serian harto
penosos; pero cuanto les dice tiende á
recordarles estos mismos deberes, á
probarles la importancia de ellos, á
desperezar sus almas agalbanadas, y à
darles las lecciones crueles del remor¬
dimiento.
Seatreve & penetrar hastaen el san¬
tuario de la Relijion para censurar in¬
directamente los abusos que la deslus¬
tran. Esta critica granged al autor la
acusacion de temerario y tal vez de al¬
guna cosa mas. Pero, léase con ma¬
durez lo que dice sobre materia tan ve¬
neranda y se verá que es un hombre
sinceramente relijioso que quiere de¬
sarraigar los errores que la masa de
los hombres ha sembrado en el campo
de la verdad, y que lidia contra las fa¬
tales preocupaciones que la deshonran.
Quizás hubiera sido mas certero no po¬
ner en boca de la Locura tantos testos
de la escritura santa. Este es un ma¬