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charla, olvido, inconsideracion; en una
palabra toda en estremo parecido.
Guanto mas envejece el hombre mas
se asemeja al niño, hasta salir de la
vida libre de las presentes zozobras y
de los recelos de lo venidero.
14. Háblese ahora y compáren¬
se, si hay valor, á mis benéficas
transformaciones las que hacian los
Dioses. No hablaré de sus venganzas,
pero es sabido que la mayor merced
que dispensaban á sus favoritos era
trocarlos en árboles, pájaros, chi¬
charras, y algunas veces en culebras,
como si no fuera esto peor que dejar
de ser lo que se fue. Mejor lo hago
yo que debuelvo el hombre 4 la edad
de la ventura. Ah si supiese reñir
para siempre con la cordura y pasar
Ja vida toda conmigo nunca enyeje¬
ceria, gozando siempre de la prima¬
vera de la vida. Mirad, sino, á esos
hombres meditabundos, siempre me¬