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olviden las penalidades que causa su
educacion y puedan conquistar los
corazones. A la niñez se sigue la jú¬
ventud j Oh cuan amable es! cuan
interesante! con que prisa salen to¬
dos á su encuentro y la tienden una
mano protectora! á quien debe tal
merced? á mí que rechazo lejos de
ella los nubarrones de la cordura.
Decid que miento, que no veis por
vosotros mismos que á medida que la
instruccion y los negocios la van
aprocsimando 4 la edad viril, su tez
se marchita, su viveza se amortigua,
sus gracias se pierden y sus brios de¬
caen? Cuanto mas se aleja de mi mas
pierde y desmejora hasta que elhom¬
bre vuelve á caer en la infancia y He¬
ga á la vejez que es una Carga pesa¬
da para él mismo y para cuantos le
rodean. El hombre entónces sucum¬
biria á peso tal, si apiadada de sus
males yo no me prestase á socorrer¬