30
hace con pompa el panejirico del Prins
cipe, aquel pronuncia un discurso elo¬
cuente para atizar á los Principes
Cristianos á la guerra contra los Tur¬
cos; este repleto de Astrolojia judicial |
ó Impostor de oficio , profetiza lo ve- |
nidero; este otro presenta cosas de nin¬
gun valor , dificultades desconocidas.
Ademas por lo mismo que no hay cosu
tan pueril como tratar un asunto serio
con tono jocoso, nada hay tampoco
tan halagueño como dar solidez y cier¬
ta gravedad á materias alegres. Sobre
todo el Público es el que juzgará de
la chanza que le regalo; pero sino me
ciega el amor propio me parece que el
Elojio de la Locura no se puede decir
que sea enteramente obra de un Loco,
Ahora para ponerme d cubierto de
la reconvencion que se me podria hacer
, sostengo |
con relaciones d la s
que en todos tiempos ha sido licito bur¬
larse de los usos del hombre, mientras
no sea cosa de llegar á la licencia ó d
la frenetiquez. Hoy dia es de admirar